Esto de escribir medianamente bien es una jodida mierda, no sé si os habéis dado cuenta que casi todos los buenos escritores, son eternos sufridores, por amor, por familia, por amigos o por todo a la vez. Amigos de la muerte, amantes del dolor, testigos de la soledad, más de mil veces me habrán dicho que debería ver el lado de las cosas, pero quizá el lado oscuro tenga más belleza y yo amo esa sucia belleza, quizá veo algo en este lado que el resto no puede ver ¿Y si no quiero salir de este estilo de vida? Si tuviera que sacrificar el dejar de poder expresarme por ver el lado bueno, jamás lo haría, porque pese a todo, no sería feliz, esto que pretendo hacer es un arte, es una forma de vida. Me gusta sufrir y me gusta ver sufrir, por sádico que suene, no es tan horrible, siempre hay algo bello en el sufrimiento. Cuando sufres por amor es cuando los sentimientos son más visibles, tanto, que se pueden ver y tocar, una lágrima resbalando por tu mejilla y otra le acompaña por el lado opuesto, ¿quién diría que incluso así te ves hermosa? Esas pequeñas pecas, mojadas, tus ojos encharcados, oscuros y dolidos, como si estuvieran rotos, esos pequeños labios ahora parecen resecos, débiles y casi sin color, cuán hermoso tu rostro aún estando así, nadie ve lo bello que es eso, todos tratan de hacerlo parar, sin saber que a veces, eso es lo mejor para ti, menos problemas acumulados, liberando tensión ¿Es que nadie ve lo hermoso que resulta el dolor? Una herida, una gota de sangre tras otra van cayendo de tu muñeca, una cuchilla a tu lado, en el suelo. Simplemente hermoso, y monstruoso tal vez. Pero qué más da todo eso, yo no soy quién queréis que sea. Y nunca lo seré.
Me he dado cuenta de que estaba muy equivocada. Me porté muy mal y, por idiota, te he perdido, una vez más, no supe quererte, te merecías que te bajaran la luna y yo sólo te bajé al infierno. Sabes que siempre he sido demasiado despegada, que lo romántico me desagrada, que soy borde, distante, me enfado sin motivo en un segundo y al siguiente te digo que te quiero. No tenía sentido. Tú decías que era lo mejor que te había pasado, que estarías siempre ahí, pero una vez más, las promesas se rompen, las palabras quedan en el aire y yo me quedo hundida en esta mierda de la que no consigo salir. Lo siento. No supe quererte como te merecías, eras demasiado bueno para mi, me agobiaban tus halagos, no me compendrías cuando te decía lo mal que me sentía conmigo misma. Si algo he de reprocharte, sería que no fuiste sincero, no me dijiste lo que pensabas realmente, no me dijiste que no nos veías futuro, me emocionaste, te intentaste convencer de que aún me querías cuando probablemente estabas ...
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