Me he dado cuenta de que estaba muy equivocada. Me porté muy mal y, por idiota, te he perdido, una vez más, no supe quererte, te merecías que te bajaran la luna y yo sólo te bajé al infierno.
Sabes que siempre he sido demasiado despegada, que lo romántico me desagrada, que soy borde, distante, me enfado sin motivo en un segundo y al siguiente te digo que te quiero. No tenía sentido.
Tú decías que era lo mejor que te había pasado, que estarías siempre ahí, pero una vez más, las promesas se rompen, las palabras quedan en el aire y yo me quedo hundida en esta mierda de la que no consigo salir. Lo siento. No supe quererte como te merecías, eras demasiado bueno para mi, me agobiaban tus halagos, no me compendrías cuando te decía lo mal que me sentía conmigo misma.
Si algo he de reprocharte, sería que no fuiste sincero, no me dijiste lo que pensabas realmente, no me dijiste que no nos veías futuro, me emocionaste, te intentaste convencer de que aún me querías cuando probablemente estabas odiandome, y, no te culpo, te hice daño y, probablemente sea tu pequeña gran herida.
Siento haberme hundido cuando menos tenía que haberlo hecho. Siento haberte abandonado cuando más debería haber estado ahí, aunque ahora ya es demasiado tarde, te quiero, quizá sólo hay una persona a la que haya querido más que a ti en este sentido. Una me destrozó y también destrozó esta relación. Porque si soy arisca, borde y despegada, es por él, y créeme que lo siento y ojalá hubiera habido una última oportunidad porque hubiera intentado darte todo lo que necesitabas, habría tratado de amarte como merecías, te habría abierto la puerta a mi mundo, aunque la verdad es que no tengo demasiado que ofrecerte.
Supongo, que aún no he aprendido a querer, y, eso es muy triste, nunca sabré cómo pudo acabar por no saber querer, por no aprender, ser demasiado sincera quizá tenga también algo que ver, te di mi corazón, aunque tú no supiste lo que era, y lo dejaste caer al suelo, con asco, aunque no lo sepas, no todos los corazones son bonitos y rojos, el mío estaba hecho polvo y no lo quisiste, a pesar de decir que sí, no lo quisiste, te advertí de lo que era, te advertí que no iba a ser bonito, pero me prometiste que estarías ahí hasta que te echara de mi lado, y, yo, como una boba, te creí, he dejado de ser quién era por ti. Quizá no lo hayas notado, pero jamás me he tragado el orgullo después de él y tú lo sabías, lo hice por ti y aún pensaste que no te quería, que jamás podría llegar a quererte y te fuiste. Hay diferentes formas de querer y no entendiste nunca la mía.
Y es que es esa sensación, cuándo escuchas una canción de amor que describe cómo te sientes, la que siento ahora. Descorazonada, lágrimas corriendo por mis mejillas mientras escribo desesperada para tratar de sacarte de mi cabeza, si nunca llegaste a importarme, que baje Dios y lo vea. Te quería como quieren las personas rotas, pero te corté sin pretenderlo. Y lo siento. Siento no haber sido lo que buscabas, pero recuerda que te amé, como ama la llama al infierno.
Sabes que siempre he sido demasiado despegada, que lo romántico me desagrada, que soy borde, distante, me enfado sin motivo en un segundo y al siguiente te digo que te quiero. No tenía sentido.
Tú decías que era lo mejor que te había pasado, que estarías siempre ahí, pero una vez más, las promesas se rompen, las palabras quedan en el aire y yo me quedo hundida en esta mierda de la que no consigo salir. Lo siento. No supe quererte como te merecías, eras demasiado bueno para mi, me agobiaban tus halagos, no me compendrías cuando te decía lo mal que me sentía conmigo misma.
Si algo he de reprocharte, sería que no fuiste sincero, no me dijiste lo que pensabas realmente, no me dijiste que no nos veías futuro, me emocionaste, te intentaste convencer de que aún me querías cuando probablemente estabas odiandome, y, no te culpo, te hice daño y, probablemente sea tu pequeña gran herida.
Siento haberme hundido cuando menos tenía que haberlo hecho. Siento haberte abandonado cuando más debería haber estado ahí, aunque ahora ya es demasiado tarde, te quiero, quizá sólo hay una persona a la que haya querido más que a ti en este sentido. Una me destrozó y también destrozó esta relación. Porque si soy arisca, borde y despegada, es por él, y créeme que lo siento y ojalá hubiera habido una última oportunidad porque hubiera intentado darte todo lo que necesitabas, habría tratado de amarte como merecías, te habría abierto la puerta a mi mundo, aunque la verdad es que no tengo demasiado que ofrecerte.
Supongo, que aún no he aprendido a querer, y, eso es muy triste, nunca sabré cómo pudo acabar por no saber querer, por no aprender, ser demasiado sincera quizá tenga también algo que ver, te di mi corazón, aunque tú no supiste lo que era, y lo dejaste caer al suelo, con asco, aunque no lo sepas, no todos los corazones son bonitos y rojos, el mío estaba hecho polvo y no lo quisiste, a pesar de decir que sí, no lo quisiste, te advertí de lo que era, te advertí que no iba a ser bonito, pero me prometiste que estarías ahí hasta que te echara de mi lado, y, yo, como una boba, te creí, he dejado de ser quién era por ti. Quizá no lo hayas notado, pero jamás me he tragado el orgullo después de él y tú lo sabías, lo hice por ti y aún pensaste que no te quería, que jamás podría llegar a quererte y te fuiste. Hay diferentes formas de querer y no entendiste nunca la mía.
Y es que es esa sensación, cuándo escuchas una canción de amor que describe cómo te sientes, la que siento ahora. Descorazonada, lágrimas corriendo por mis mejillas mientras escribo desesperada para tratar de sacarte de mi cabeza, si nunca llegaste a importarme, que baje Dios y lo vea. Te quería como quieren las personas rotas, pero te corté sin pretenderlo. Y lo siento. Siento no haber sido lo que buscabas, pero recuerda que te amé, como ama la llama al infierno.
Comentarios
Publicar un comentario