Me levanto otro puto día más y todo sigue igual. Me he tratado de auto convencer de que todo estaba bien, de que quería que esto fuera así, pero todo eso es una farsa. Llevo cuatro años viviendo un infierno y no parece que vaya a acabar. Quiero quedarme en la cama y hacerme un ovillo. Dejar que el miedo me arrope hasta quedar dormida y no volver a despertar. Que la muerte me meza entre sus brazos y me lleve con ella, es la única amiga que jamás te fallará. Siempre llega, tarde o temprano, lo que promete lo cumple, no te miente, no te dice que va a ser la mejor, te dice las cosas como son, no te da de lado, no le importan tus gustos, aficiones u orientación sexual. No discrimina a nadie. Es la amiga perfecta. Después me llaman loca cuando digo que en la muerte solo hay belleza. Estoy deseando reunirme con ella. Y es que son las once de la noche y las lágrimas me resbalan por las mejillas después de una tarde que debería haber sido genial. Resbalan una tras otra, sin parar. A veces piens...
Hago como que escribo pero en realidad sólo estoy hecha un lío.