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Mostrando entradas de octubre, 2014

La muerte, esa vieja amiga.

Me levanto otro puto día más y todo sigue igual. Me he tratado de auto convencer de que todo estaba bien, de que quería que esto fuera así, pero todo eso es una farsa. Llevo cuatro años viviendo un infierno y no parece que vaya a acabar. Quiero quedarme en la cama y hacerme un ovillo. Dejar que el miedo me arrope hasta quedar dormida y no volver a despertar. Que la muerte me meza entre sus brazos y me lleve con ella, es la única amiga que jamás te fallará. Siempre llega, tarde o temprano, lo que promete lo cumple, no te miente, no te dice que va a ser la mejor, te dice las cosas como son, no te da de lado, no le importan tus gustos, aficiones u orientación sexual. No discrimina a nadie. Es la amiga perfecta. Después me llaman loca cuando digo que en la muerte solo hay belleza. Estoy deseando reunirme con ella. Y es que son las once de la noche y las lágrimas me resbalan por las mejillas después de una tarde que debería haber sido genial. Resbalan una tras otra, sin parar. A veces piens...

No estaba sola.

Me desperté sobresaltada en mitad de la noche. No estaba sola. Lo sabía, podía notarlo. Desde pequeña, me habían dicho que los monstruos no existen, pero yo no estaba tan segura. Traté de incorporarme sin hacer ruido y busqué. Sabía que no era como en los cuentos de niños, los monstruos no se escondían debajo de la cama, ni en el armario, pero yo sabía que había alguien o algo conmigo, no estaba sola. Seguí buscando durante horas y horas, pero no encontré nada, así que decidí darlo por perdido. A la noche siguiente, sucedió lo mismo ¿Qué me estaba pasando? ¿Acaso alguien se estaba riendo de mi? Esta vez, no pensaba dejarlo pasar. Puse la casa patas arriba. Busqué por cada esquina, cada rincón de la jodida casa, y sólo cuando creía que me había vuelto loca, lo vi. Era alta, delgada, con el pelo revuelto y ojeras, estaba enfrente de mi, en el baño, parecía estar muy cansada. Y entonces lo comprendí, claro que los monstruos no se ven. Viven dentro de ti, en una lucha constante por el cont...

Perdóname, pero no vuelvas nunca.

Es en ese momento en el que te das cuenta de que no todo está perdido, que tu felicidad, ya no depende de otros, que tus problemas no son tan grandes, que tienes grandes sueños por los que luchar, joder.  Necesitaba un pequeño soplo de esperanza, y llegaste tú, con tus mentiras y tus cuentos, te amé como pude, sin saber exactamente que hacía, sin saber a dónde quería llegar, viajaba en una montaña rusa de emociones, de pronto te quería, de pronto no estaba segura de nada.  Me dijiste que nunca te irías, que mi mierda era tu mierda y todas esas tonterías, pero a la hora de la verdad, querías lo que no tenías, no te podía dar mi confianza, porque yo de eso no tengo, no te podía dar mi amor si no me amo a mi misma, y es que cómo oí una vez, las personas que no se quieren a sí mismas, no saben querer a otras, yo no lo creo así, creo que saben querer, pero lo hacen con el alma, y eso tú, no lo entiendes, es una tontería tratar de explicarte lo que siento, porque sé que ya no te i...