Ir al contenido principal

La muerte, esa vieja amiga.

Me levanto otro puto día más y todo sigue igual. Me he tratado de auto convencer de que todo estaba bien, de que quería que esto fuera así, pero todo eso es una farsa. Llevo cuatro años viviendo un infierno y no parece que vaya a acabar. Quiero quedarme en la cama y hacerme un ovillo. Dejar que el miedo me arrope hasta quedar dormida y no volver a despertar. Que la muerte me meza entre sus brazos y me lleve con ella, es la única amiga que jamás te fallará. Siempre llega, tarde o temprano, lo que promete lo cumple, no te miente, no te dice que va a ser la mejor, te dice las cosas como son, no te da de lado, no le importan tus gustos, aficiones u orientación sexual. No discrimina a nadie. Es la amiga perfecta. Después me llaman loca cuando digo que en la muerte solo hay belleza. Estoy deseando reunirme con ella. Y es que son las once de la noche y las lágrimas me resbalan por las mejillas después de una tarde que debería haber sido genial. Resbalan una tras otra, sin parar. A veces pienso que la mejor compañía es uno mismo, pero ahora, necesito un abrazo. Un abrazo de alguien que jamás llegué a abrazar. Y un beso que jamás llegaré a dar. Debería hablar más a menudo de la muerte, a ver si se da por aludida y me hace una visita, seguro que ella me saca de este infierno.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Te amé, como ama la llama al infierno.

Me he dado cuenta de que estaba muy equivocada. Me porté muy mal y, por idiota, te he perdido, una vez más, no supe quererte, te merecías que te bajaran la luna y yo sólo te bajé al infierno. Sabes que siempre he sido demasiado despegada, que lo romántico me desagrada, que soy borde, distante, me enfado sin motivo en un segundo y al siguiente te digo que te quiero. No tenía sentido. Tú decías que era lo mejor que te había pasado, que estarías siempre ahí, pero una vez más, las promesas se rompen, las palabras quedan en el aire y yo me quedo hundida en esta mierda de la que no consigo salir. Lo siento. No supe quererte como te merecías, eras demasiado bueno para mi, me agobiaban tus halagos, no me compendrías cuando te decía lo mal que me sentía conmigo misma. Si algo he de reprocharte, sería que no fuiste sincero, no me dijiste lo que pensabas realmente, no me dijiste que no nos veías futuro, me emocionaste, te intentaste convencer de que aún me querías cuando probablemente estabas ...

Desde el infierno.

Me han enseñado que en la vida no todo está escrito y que no hay porqué seguir los márgenes, que si quieres algo, con desearlo no basta, que hay que hacer todo lo que está en nuestra mano y lo que no, todo tiene un precio yo no sé si estoy dispuesta a pagarlo. No me quiero, ni a mi, ni a nadie exceptuando quizá mis padres. Tengo mucho cariño a algunas personas, pero no se puede llamar amor. Y sé que soy débil, que debería levantarme, debería luchar por lo que quiero, debería hacer algo pero no puedo. Ha llegado un momento en el que no veo nada en claro, no veo un futuro que compense todo esto, dicen que los adolescentes no tenemos motivos para estar mal, que nuestra vida es sencilla, que los problemas no son importantes, pero después afirman que todo va a mejorar. Me gustaría saber, qué es lo que va a mejorar. Si mis problemas van a desaparecer pero van a aparecer otros que "sí son importantes", no me m...

Vueltas.

 Me enamoré de un demonio vestido con vaqueros rotos, de ojos canela y cabellos oscuros, me hacía enloquecer, terminé bailando sola en mi habitación una música inexistente imaginando su caminar, una vuelta, el movimiento de sus labios al sonreír, dos, el timbre de su voz al jurar que me amaba, tres, sus manos rozando mis caderas, descanso, una gota había decidido que mis oscuros ojos no podían ser más su hogar y partía, resbalando por mi cara, aterrizando en el suelo,y yo comenzaba de nuevo, una vuelta, sus engaños, dos, sus golpes, tres, sus insultos, ya no había descansos, cuatro, tus ojos chispeantes al decir que me marchaba, cinco, seis, mis pies descalzos comenzaban a arder, siete, ocho, golpes en mi puerta que no quería oír, nueve, diez, la policía me quiere ver, once, doce, sólo me quieren proteger, trece, catorce, llegan tarde, quince, dieciséis, la puerta en el suelo, diecisiete, dieciocho, cruzo mi mirada con aquél que jamás me logrará ver, diecinueve, veinte, atisbo mi ...