Ir al contenido principal

Perdóname, pero no vuelvas nunca.

Es en ese momento en el que te das cuenta de que no todo está perdido, que tu felicidad, ya no depende de otros, que tus problemas no son tan grandes, que tienes grandes sueños por los que luchar, joder. 
Necesitaba un pequeño soplo de esperanza, y llegaste tú, con tus mentiras y tus cuentos, te amé como pude, sin saber exactamente que hacía, sin saber a dónde quería llegar, viajaba en una montaña rusa de emociones, de pronto te quería, de pronto no estaba segura de nada. 
Me dijiste que nunca te irías, que mi mierda era tu mierda y todas esas tonterías, pero a la hora de la verdad, querías lo que no tenías, no te podía dar mi confianza, porque yo de eso no tengo, no te podía dar mi amor si no me amo a mi misma, y es que cómo oí una vez, las personas que no se quieren a sí mismas, no saben querer a otras, yo no lo creo así, creo que saben querer, pero lo hacen con el alma, y eso tú, no lo entiendes, es una tontería tratar de explicarte lo que siento, porque sé que ya no te importa. 
Te fuiste cuando más te necesitaba, y yo te quiero, quería que lloraras conmigo, que me sacaras del infierno, pero te terminé arrastrando conmigo. Es duro saber que te marchaste como dijiste que nunca lo harías, sin luchar, decías que luchabas por lo que querías pero no luchaste por mi, lo cual lo deja todo muy claro. 
Siempre andabas de inseguro, siempre andabas diciendo que si no quería estar contigo te lo dijera, pero nunca trataste de comprenderme, y eso ha sido lo que mató esto. Bueno, quizá también tenga que ver el hecho de que creiste que te fui infiel cuándo eras el único dueño de mis besos, el único en mis pensamientos, el único en todo, y aún así, no me creías, aunque es cierto que sí te engañé, porque es cierto que jamás te amé como querías que te amara. Así que, perdóname, pero no vuelvas nunca.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Te amé, como ama la llama al infierno.

Me he dado cuenta de que estaba muy equivocada. Me porté muy mal y, por idiota, te he perdido, una vez más, no supe quererte, te merecías que te bajaran la luna y yo sólo te bajé al infierno. Sabes que siempre he sido demasiado despegada, que lo romántico me desagrada, que soy borde, distante, me enfado sin motivo en un segundo y al siguiente te digo que te quiero. No tenía sentido. Tú decías que era lo mejor que te había pasado, que estarías siempre ahí, pero una vez más, las promesas se rompen, las palabras quedan en el aire y yo me quedo hundida en esta mierda de la que no consigo salir. Lo siento. No supe quererte como te merecías, eras demasiado bueno para mi, me agobiaban tus halagos, no me compendrías cuando te decía lo mal que me sentía conmigo misma. Si algo he de reprocharte, sería que no fuiste sincero, no me dijiste lo que pensabas realmente, no me dijiste que no nos veías futuro, me emocionaste, te intentaste convencer de que aún me querías cuando probablemente estabas ...

Vueltas.

 Me enamoré de un demonio vestido con vaqueros rotos, de ojos canela y cabellos oscuros, me hacía enloquecer, terminé bailando sola en mi habitación una música inexistente imaginando su caminar, una vuelta, el movimiento de sus labios al sonreír, dos, el timbre de su voz al jurar que me amaba, tres, sus manos rozando mis caderas, descanso, una gota había decidido que mis oscuros ojos no podían ser más su hogar y partía, resbalando por mi cara, aterrizando en el suelo,y yo comenzaba de nuevo, una vuelta, sus engaños, dos, sus golpes, tres, sus insultos, ya no había descansos, cuatro, tus ojos chispeantes al decir que me marchaba, cinco, seis, mis pies descalzos comenzaban a arder, siete, ocho, golpes en mi puerta que no quería oír, nueve, diez, la policía me quiere ver, once, doce, sólo me quieren proteger, trece, catorce, llegan tarde, quince, dieciséis, la puerta en el suelo, diecisiete, dieciocho, cruzo mi mirada con aquél que jamás me logrará ver, diecinueve, veinte, atisbo mi ...

Siempre.

Querido amigo: Si estás leyendo esto es porque has conseguido lo que querías, lo que yo tanto miedo tenía de darte y joder, tanto deseaba entregarte. Te quiero. No sabía cómo decírtelo, te quiero de una manera especial, no estoy locamente enamorada de ti. Siempre estás en mi mente, sí, pero en las sombras, acechándome, esperando cualquier oportunidad para aparecer de nuevo, volviéndome loca, haciendo que cada parte de mi ser desee tenerte, desee besarte, tocarte y sentir por fin que eres real. Y es que aún recuerdo la primera vez que tuvimos contacto físico, te saludé, estabas apoyado contra un radiador, hacía mucho frío. Yo iba con un jersey verde y una coleta despeinada, era todo un desastre, no sabía donde meterme. Te inclinaste y me diste dos besos, me sentí enana a tu lado, tan poca cosa, olías muy bien y me quedé embobada, estaba nerviosa, como de costumbre no podía parar quieta. Me habías prometido algo por ayudarte, ya no recuerdo con qué, pero sí recuerdo tus palabras, fu...