Querido amigo:
Si estás leyendo esto es porque has conseguido lo que querías, lo que yo tanto miedo tenía de darte y joder, tanto deseaba entregarte.
Te quiero. No sabía cómo decírtelo, te quiero de una manera especial, no estoy locamente enamorada de ti. Siempre estás en mi mente, sí, pero en las sombras, acechándome, esperando cualquier oportunidad para aparecer de nuevo, volviéndome loca, haciendo que cada parte de mi ser desee tenerte, desee besarte, tocarte y sentir por fin que eres real.
Y es que aún recuerdo la primera vez que tuvimos contacto físico, te saludé, estabas apoyado contra un radiador, hacía mucho frío. Yo iba con un jersey verde y una coleta despeinada, era todo un desastre, no sabía donde meterme. Te inclinaste y me diste dos besos, me sentí enana a tu lado, tan poca cosa, olías muy bien y me quedé embobada, estaba nerviosa, como de costumbre no podía parar quieta. Me habías prometido algo por ayudarte, ya no recuerdo con qué, pero sí recuerdo tus palabras, fue también la primera vez que oí tu voz, dirigida hacia mí. Tu voz grave y rasgada, diciéndome que volviera en un rato.
Se te notaba nervioso, un amigo tuyo te observaba, él era moreno, no puedo acordarme de su nombre y tampoco creo que fuera importante. Me acuerdo de que era guapo, pero en ese momento sólo tenía ojos para ti. Ah, hablando de ojos, los tuyos estaban posados en mi, evaluándome, vi una pequeña sonrisa de esa boca, con esos jodidos labios tuyos.
Todo esto parece tan exagerado, podría recordar cada detalle. Y ahora, sin embargo todo ha cambiado, ya no te veo de la misma manera, sigues siendo la persona que me robó el corazón, mi debilidad, que cada vez que vuelve me rompe los esquemas. No sé como decirte que casi me jodes la vida. Y gracias. Tengo que dártelas, porque a pesar de todo el daño, me has hecho ser quién soy ahora. Me has hecho mil veces más fuerte.
Supongo que esto era algo que tenía que pasar, todo acaba de alguna manera y así acaba nuestra historia llena de altibajos. Gracias por ella, sabes que siempre serás el primero, siempre serás especial y siempre tendrás un pedazo de mi corazón.
Te quiso, con locura:
Tu querida amiga.
Te quiero. No sabía cómo decírtelo, te quiero de una manera especial, no estoy locamente enamorada de ti. Siempre estás en mi mente, sí, pero en las sombras, acechándome, esperando cualquier oportunidad para aparecer de nuevo, volviéndome loca, haciendo que cada parte de mi ser desee tenerte, desee besarte, tocarte y sentir por fin que eres real.
Y es que aún recuerdo la primera vez que tuvimos contacto físico, te saludé, estabas apoyado contra un radiador, hacía mucho frío. Yo iba con un jersey verde y una coleta despeinada, era todo un desastre, no sabía donde meterme. Te inclinaste y me diste dos besos, me sentí enana a tu lado, tan poca cosa, olías muy bien y me quedé embobada, estaba nerviosa, como de costumbre no podía parar quieta. Me habías prometido algo por ayudarte, ya no recuerdo con qué, pero sí recuerdo tus palabras, fue también la primera vez que oí tu voz, dirigida hacia mí. Tu voz grave y rasgada, diciéndome que volviera en un rato.
Se te notaba nervioso, un amigo tuyo te observaba, él era moreno, no puedo acordarme de su nombre y tampoco creo que fuera importante. Me acuerdo de que era guapo, pero en ese momento sólo tenía ojos para ti. Ah, hablando de ojos, los tuyos estaban posados en mi, evaluándome, vi una pequeña sonrisa de esa boca, con esos jodidos labios tuyos.
Todo esto parece tan exagerado, podría recordar cada detalle. Y ahora, sin embargo todo ha cambiado, ya no te veo de la misma manera, sigues siendo la persona que me robó el corazón, mi debilidad, que cada vez que vuelve me rompe los esquemas. No sé como decirte que casi me jodes la vida. Y gracias. Tengo que dártelas, porque a pesar de todo el daño, me has hecho ser quién soy ahora. Me has hecho mil veces más fuerte.
Supongo que esto era algo que tenía que pasar, todo acaba de alguna manera y así acaba nuestra historia llena de altibajos. Gracias por ella, sabes que siempre serás el primero, siempre serás especial y siempre tendrás un pedazo de mi corazón.
Te quiso, con locura:
Tu querida amiga.
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