Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de 2015

Alicia

Ten cuidado, no estás en Wonderland. "Las mejores personas están locas", dijo alguien y acabaron todos muertos. Los verdaderos locos no llevan sombreros, no sirven el té, llevan un rifle en cada mano y si los ves, mejor corre y sálvate. No son los gusanos los que fuman, son tus hijos, no son los conejos los que llegan tarde a su escondrijo. 1, 2, 3, levántate, prepárate, coge el tren ¿No llegas al trabajo? ¿Qué tal si coges un atajo? Aparecieron dos hombres, se acababan las frases mutuamente mientras bajaban tus pantalones lentamente. No hay ratoncita con espada que te ayude, han dejado al descubierto lo que por algo se cubre ¿Lloras porque te han violado? No te quejes, seguro que lo te lo has buscado. No hay gato con sonrisa que te reconforte, hay psicólogos recetando una cantidad de pastillas que no hay quién soporte. No, Alicia, no caíste en la madriguera y te consumirás si no se cura tu ceguera.

Te quiero, te quiero tanto.

Te perseguí al metro hoy, estabas muy guapo, con tus pantalones caídos y tu pelo despeinado, joder, como te quiero, te quiero tanto.  Te observo cada mañana desde la otra punta del aula, con tu carita de dormido y tus grandes ojos, te quiero, te quiero tanto.  Te vi por casualidad entrando a tu casa, tengo tu correo, todas tus cartas son mías, como lo serás tú, te quiero, te quiero tanto. Te encontré con una mujer el otro día, es una mala influencia, ya me encargo yo de quitártela de encima porque te quiero, te quiero tanto. Ya sé sus horarios, pronto pasaré a la acción, no te tendrás que preocupar más por esos besos que seguro son robados, te quiero, te quiero tanto. Hablé con esa chica, está asustada y no te molestará más, por fin otra vez mío cariño, te quiero, te quiero tanto. Me miraste hoy, parecías contrariado, tus preciosos ojos me han estado observando, acércate amor, yo te quiero, te quiero tanto. Por fin te acercaste, pero no como esperaba, deberías darme la...

Teatro.

 No escribo más que tonterías. Finjo que sé lo que hago pero en realidad las palabras sólo luchan por salir. Hay una guerra en mi mente entre la locura y la cordura; creo que ésta última va perdiendo. Al menos me queda el consuelo de creer que la locura se aúna siempre con la ternura. Y es que, aunque todo esto acabe en tragedia, haré como siempre y escribiré una comedia tan sólo para verte reír y así demostrar, que, una vez más vas tú primero, y después si eso los demás. Me quema saber que no lo ves, que daría mi vida porque estuvieras bien.

Escritores, esos melancólicos sabios.

Esto de escribir medianamente bien es una jodida mierda, no sé si os habéis dado cuenta que casi todos los buenos escritores, son eternos sufridores, por amor, por familia, por amigos o por todo a la vez. Amigos de la muerte, amantes del dolor, testigos de la soledad, más de mil veces me habrán dicho que debería ver el lado de las cosas, pero quizá el lado oscuro tenga más belleza y yo amo esa sucia belleza, quizá veo algo en este lado que el resto no puede ver ¿Y si no quiero salir de este estilo de vida? Si tuviera que sacrificar el dejar de poder expresarme por ver el lado bueno, jamás lo haría, porque pese a todo, no sería feliz, esto que pretendo hacer es un arte, es una forma de vida. Me gusta sufrir y me gusta ver sufrir, por sádico que suene, no es tan horrible, siempre hay algo bello en el sufrimiento. Cuando sufres por amor es cuando los sentimientos son más visibles, tanto, que se pueden ver y tocar, una l...

Vueltas.

 Me enamoré de un demonio vestido con vaqueros rotos, de ojos canela y cabellos oscuros, me hacía enloquecer, terminé bailando sola en mi habitación una música inexistente imaginando su caminar, una vuelta, el movimiento de sus labios al sonreír, dos, el timbre de su voz al jurar que me amaba, tres, sus manos rozando mis caderas, descanso, una gota había decidido que mis oscuros ojos no podían ser más su hogar y partía, resbalando por mi cara, aterrizando en el suelo,y yo comenzaba de nuevo, una vuelta, sus engaños, dos, sus golpes, tres, sus insultos, ya no había descansos, cuatro, tus ojos chispeantes al decir que me marchaba, cinco, seis, mis pies descalzos comenzaban a arder, siete, ocho, golpes en mi puerta que no quería oír, nueve, diez, la policía me quiere ver, once, doce, sólo me quieren proteger, trece, catorce, llegan tarde, quince, dieciséis, la puerta en el suelo, diecisiete, dieciocho, cruzo mi mirada con aquél que jamás me logrará ver, diecinueve, veinte, atisbo mi ...