Ir al contenido principal

Te quiero, te quiero tanto.

Te perseguí al metro hoy, estabas muy guapo, con tus pantalones caídos y tu pelo despeinado, joder, como te quiero, te quiero tanto.
 Te observo cada mañana desde la otra punta del aula, con tu carita de dormido y tus grandes ojos, te quiero, te quiero tanto.
 Te vi por casualidad entrando a tu casa, tengo tu correo, todas tus cartas son mías, como lo serás tú, te quiero, te quiero tanto.
Te encontré con una mujer el otro día, es una mala influencia, ya me encargo yo de quitártela de encima porque te quiero, te quiero tanto.
Ya sé sus horarios, pronto pasaré a la acción, no te tendrás que preocupar más por esos besos que seguro son robados, te quiero, te quiero tanto.
Hablé con esa chica, está asustada y no te molestará más, por fin otra vez mío cariño, te quiero, te quiero tanto.
Me miraste hoy, parecías contrariado, tus preciosos ojos me han estado observando, acércate amor, yo te quiero, te quiero tanto.
Por fin te acercaste, pero no como esperaba, deberías darme las gracias y no decir que estoy loca, yo te salvé, te quiero, joder, te quiero tanto.
Creo que has hecho que esto se tuerza, sigues viéndote con esa mujer, eres mío y no hay nadie que me pueda alejar de ti, te quiero, te quiero tanto.
Te volví a perseguir al metro hoy y la volví a ver allí, intervine antes de que la vieras, serás mío, te quiero, te quiero tanto.
Tienes miedo de mi, yo haré que dejes de tenerlo, sólo quiero que seas feliz conmigo, yo te protegeré, te quiero, te quiero tanto.
Estás en mi casa, te golpeé y te traje aquí inconsciente, el único lugar en que estarás a salvo es aquí a mi lado, te quiero, te quiero tanto.
Trataste de huir y no tuve más remedio que disparar, ahora serás para siempre mío, te quiero, te quiero tanto.
Vinieron a por mi, no puedo hacer nada más que ir a buscarte, estaré contigo, joder, como te quiero, te quiero tanto.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Te amé, como ama la llama al infierno.

Me he dado cuenta de que estaba muy equivocada. Me porté muy mal y, por idiota, te he perdido, una vez más, no supe quererte, te merecías que te bajaran la luna y yo sólo te bajé al infierno. Sabes que siempre he sido demasiado despegada, que lo romántico me desagrada, que soy borde, distante, me enfado sin motivo en un segundo y al siguiente te digo que te quiero. No tenía sentido. Tú decías que era lo mejor que te había pasado, que estarías siempre ahí, pero una vez más, las promesas se rompen, las palabras quedan en el aire y yo me quedo hundida en esta mierda de la que no consigo salir. Lo siento. No supe quererte como te merecías, eras demasiado bueno para mi, me agobiaban tus halagos, no me compendrías cuando te decía lo mal que me sentía conmigo misma. Si algo he de reprocharte, sería que no fuiste sincero, no me dijiste lo que pensabas realmente, no me dijiste que no nos veías futuro, me emocionaste, te intentaste convencer de que aún me querías cuando probablemente estabas ...

Vueltas.

 Me enamoré de un demonio vestido con vaqueros rotos, de ojos canela y cabellos oscuros, me hacía enloquecer, terminé bailando sola en mi habitación una música inexistente imaginando su caminar, una vuelta, el movimiento de sus labios al sonreír, dos, el timbre de su voz al jurar que me amaba, tres, sus manos rozando mis caderas, descanso, una gota había decidido que mis oscuros ojos no podían ser más su hogar y partía, resbalando por mi cara, aterrizando en el suelo,y yo comenzaba de nuevo, una vuelta, sus engaños, dos, sus golpes, tres, sus insultos, ya no había descansos, cuatro, tus ojos chispeantes al decir que me marchaba, cinco, seis, mis pies descalzos comenzaban a arder, siete, ocho, golpes en mi puerta que no quería oír, nueve, diez, la policía me quiere ver, once, doce, sólo me quieren proteger, trece, catorce, llegan tarde, quince, dieciséis, la puerta en el suelo, diecisiete, dieciocho, cruzo mi mirada con aquél que jamás me logrará ver, diecinueve, veinte, atisbo mi ...

A mi mentor.

A Juanfran: Es curioso como puede ser de cruel la vida, cada día que te veíamos, lo primero que oíamos era tu famoso "¡Hola, hola!" y hoy te escribo para decir adiós. Aún no asumo que no te voy a volver a ver, que ya nunca podré enseñarte la -muy- buena nota que pienso sacar en selectividad, que no me vas a hablar más de Nietzsche, ni de feminismo, la que te di con el feminismo este año... No me creo que te hayas ido, tú, el que un día se fue de clase porque no le hacíamos caso, el que lleva tatuado "el paraíso está aquí abajo" (o eso te hicieron creer), el que cuando nos veía desanimados, decía con humor que podíamos haber elegido susto pero hemos escogido bachillerato. Pero te has ido, y lo has hecho como lo que eres, un maestro, enseñándonos que los sabios también se equivocan y es que no se ha oído ni un suspiro de alivio por no tenerte en clase hoy, ni han sido dos...