Ir al contenido principal

Buen viaje, querido amigo.

No se me da bien decir adiós y mucho menos, si es para siempre. Ayer mismo estábamos riendo sobre las casualidades de la vida, riendo de las cosas más absurdas, como todos los días, en el mismo pasillo, teniendo la misma conversación banal sobre nada en concreto y sin finalizar. Nunca pensé que me dolería tanto que te fueras, nunca pensé que te irías. Tu mirada asustada, tu cara demacrada, tu respiración agitada, son cosas que nunca lograré sacar de mi cabeza. Eras una de las mejores personas que he conocido, todos esas risas que me has regalado y ya no podré devolverte. Me quedo con la sensación de que tenías mucho más para dar. Me quedo con el remordimiento de si pude hacer algo más, perdóname, no estaba preparada para verte marchar.

Desde que no estás, el barrio se nota vacío, una sensación desgarradora se instala en mi pecho cuando tengo que entrar y sé que no te voy a encontrar ahí. No se me da bien decir adiós, pero te puedo agradecer los pequeños gestos que hicieron la vida un poco más fácil para mi, espero que estés donde estés, seas feliz.

Lo siento, lamento tanto lo que no hice y lo que ya no podré hacer, sólo pensaba en abrazarte y bromear sobre esto la última vez que te vi, nunca podré, pero desde aquí te puedo asegurar que eras una de las mejores personas que ha conocido este planeta y que siempre llevaré un poco de ti dentro de mi.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Te amé, como ama la llama al infierno.

Me he dado cuenta de que estaba muy equivocada. Me porté muy mal y, por idiota, te he perdido, una vez más, no supe quererte, te merecías que te bajaran la luna y yo sólo te bajé al infierno. Sabes que siempre he sido demasiado despegada, que lo romántico me desagrada, que soy borde, distante, me enfado sin motivo en un segundo y al siguiente te digo que te quiero. No tenía sentido. Tú decías que era lo mejor que te había pasado, que estarías siempre ahí, pero una vez más, las promesas se rompen, las palabras quedan en el aire y yo me quedo hundida en esta mierda de la que no consigo salir. Lo siento. No supe quererte como te merecías, eras demasiado bueno para mi, me agobiaban tus halagos, no me compendrías cuando te decía lo mal que me sentía conmigo misma. Si algo he de reprocharte, sería que no fuiste sincero, no me dijiste lo que pensabas realmente, no me dijiste que no nos veías futuro, me emocionaste, te intentaste convencer de que aún me querías cuando probablemente estabas ...

Vueltas.

 Me enamoré de un demonio vestido con vaqueros rotos, de ojos canela y cabellos oscuros, me hacía enloquecer, terminé bailando sola en mi habitación una música inexistente imaginando su caminar, una vuelta, el movimiento de sus labios al sonreír, dos, el timbre de su voz al jurar que me amaba, tres, sus manos rozando mis caderas, descanso, una gota había decidido que mis oscuros ojos no podían ser más su hogar y partía, resbalando por mi cara, aterrizando en el suelo,y yo comenzaba de nuevo, una vuelta, sus engaños, dos, sus golpes, tres, sus insultos, ya no había descansos, cuatro, tus ojos chispeantes al decir que me marchaba, cinco, seis, mis pies descalzos comenzaban a arder, siete, ocho, golpes en mi puerta que no quería oír, nueve, diez, la policía me quiere ver, once, doce, sólo me quieren proteger, trece, catorce, llegan tarde, quince, dieciséis, la puerta en el suelo, diecisiete, dieciocho, cruzo mi mirada con aquél que jamás me logrará ver, diecinueve, veinte, atisbo mi ...

Siempre.

Querido amigo: Si estás leyendo esto es porque has conseguido lo que querías, lo que yo tanto miedo tenía de darte y joder, tanto deseaba entregarte. Te quiero. No sabía cómo decírtelo, te quiero de una manera especial, no estoy locamente enamorada de ti. Siempre estás en mi mente, sí, pero en las sombras, acechándome, esperando cualquier oportunidad para aparecer de nuevo, volviéndome loca, haciendo que cada parte de mi ser desee tenerte, desee besarte, tocarte y sentir por fin que eres real. Y es que aún recuerdo la primera vez que tuvimos contacto físico, te saludé, estabas apoyado contra un radiador, hacía mucho frío. Yo iba con un jersey verde y una coleta despeinada, era todo un desastre, no sabía donde meterme. Te inclinaste y me diste dos besos, me sentí enana a tu lado, tan poca cosa, olías muy bien y me quedé embobada, estaba nerviosa, como de costumbre no podía parar quieta. Me habías prometido algo por ayudarte, ya no recuerdo con qué, pero sí recuerdo tus palabras, fu...