Ir al contenido principal

Entradas

Emociones.

Euforia.  Una pregunta sin respuesta. Dos personas en dudosas condiciones. Tres chicos en el balcón. Humo.  Palabras inaudibles. Música demasiado alta. Miradas de ojos rojos. Alcohol.  Vasos desperdigados por el suelo. Una media sonrisa sin dueño. Risas en estéreo. Murmullos. Muchas almas sin sueños. Extraños reencuentros. El roce de una mano. Ruido. Una bolsita que pasa discreta. Dos desconocidos levantados. Paredes que se estremecen. Vitoreos. Cuerpos descontrolados. Algo similar al amor. Locura adolescente. Sexo. Calma tras la tormenta. Vestigios del desastre. Líquido en el suelo. Silencio.
Entradas recientes

En el mundo de un nuevo Bukowski.

Yo era un desastre emocional cuando comenzaste a mostrar interés por mí, como tantos antes que tú habían hecho. Nos conocíamos de hace años, sabías mis debilidades y no dudaste en sacar provecho de ellas. En nuestra primera cita, me llevaste a uno de los locales más conocidos de Madrid, a ese que sabías que siempre había querido ir. Me prometiste poesía y resultó en dos litronas y un banco, me preguntaste hasta el detalle más escabroso de mi última relación, sólo para despedirme con dos besos en la estación. Tú, que te creías un nuevo Bukowski y no llegabas a Defreds. Tú, el "romántico empedernido" que me llevó a ver supuestas frases bonitas escritas en cubos de basura por Malasaña en un alarde de valentía. Tú, el intenso escritor que nació con el corazón roto y poemas bajo el brazo. Tú, al que nunca quise, ni tuve intención de querer. Y es que, este no es uno de tus poemas, no conté cada uno de tus lunares, ni follamos hasta ser uno, ni desnudamos nuestras almas además ...

A mi mentor.

A Juanfran: Es curioso como puede ser de cruel la vida, cada día que te veíamos, lo primero que oíamos era tu famoso "¡Hola, hola!" y hoy te escribo para decir adiós. Aún no asumo que no te voy a volver a ver, que ya nunca podré enseñarte la -muy- buena nota que pienso sacar en selectividad, que no me vas a hablar más de Nietzsche, ni de feminismo, la que te di con el feminismo este año... No me creo que te hayas ido, tú, el que un día se fue de clase porque no le hacíamos caso, el que lleva tatuado "el paraíso está aquí abajo" (o eso te hicieron creer), el que cuando nos veía desanimados, decía con humor que podíamos haber elegido susto pero hemos escogido bachillerato. Pero te has ido, y lo has hecho como lo que eres, un maestro, enseñándonos que los sabios también se equivocan y es que no se ha oído ni un suspiro de alivio por no tenerte en clase hoy, ni han sido dos...

Buen viaje, querido amigo.

No se me da bien decir adiós y mucho menos, si es para siempre. Ayer mismo estábamos riendo sobre las casualidades de la vida, riendo de las cosas más absurdas, como todos los días, en el mismo pasillo, teniendo la misma conversación banal sobre nada en concreto y sin finalizar. Nunca pensé que me dolería tanto que te fueras, nunca pensé que te irías. Tu mirada asustada, tu cara demacrada, tu respiración agitada, son cosas que nunca lograré sacar de mi cabeza. Eras una de las mejores personas que he conocido, todos esas risas que me has regalado y ya no podré devolverte. Me quedo con la sensación de que tenías mucho más para dar. Me quedo con el remordimiento de si pude hacer algo más, perdóname, no estaba preparada para verte marchar. Desde que no estás, el barrio se nota vacío, una sensación desgarradora se instala en mi pecho cuando tengo que entrar y sé que no te voy a encontrar ahí. No se me da bien decir adiós, pero te puedo agradecer los pequeños gestos que hicieron la vida un ...

Alicia

Ten cuidado, no estás en Wonderland. "Las mejores personas están locas", dijo alguien y acabaron todos muertos. Los verdaderos locos no llevan sombreros, no sirven el té, llevan un rifle en cada mano y si los ves, mejor corre y sálvate. No son los gusanos los que fuman, son tus hijos, no son los conejos los que llegan tarde a su escondrijo. 1, 2, 3, levántate, prepárate, coge el tren ¿No llegas al trabajo? ¿Qué tal si coges un atajo? Aparecieron dos hombres, se acababan las frases mutuamente mientras bajaban tus pantalones lentamente. No hay ratoncita con espada que te ayude, han dejado al descubierto lo que por algo se cubre ¿Lloras porque te han violado? No te quejes, seguro que lo te lo has buscado. No hay gato con sonrisa que te reconforte, hay psicólogos recetando una cantidad de pastillas que no hay quién soporte. No, Alicia, no caíste en la madriguera y te consumirás si no se cura tu ceguera.

Te quiero, te quiero tanto.

Te perseguí al metro hoy, estabas muy guapo, con tus pantalones caídos y tu pelo despeinado, joder, como te quiero, te quiero tanto.  Te observo cada mañana desde la otra punta del aula, con tu carita de dormido y tus grandes ojos, te quiero, te quiero tanto.  Te vi por casualidad entrando a tu casa, tengo tu correo, todas tus cartas son mías, como lo serás tú, te quiero, te quiero tanto. Te encontré con una mujer el otro día, es una mala influencia, ya me encargo yo de quitártela de encima porque te quiero, te quiero tanto. Ya sé sus horarios, pronto pasaré a la acción, no te tendrás que preocupar más por esos besos que seguro son robados, te quiero, te quiero tanto. Hablé con esa chica, está asustada y no te molestará más, por fin otra vez mío cariño, te quiero, te quiero tanto. Me miraste hoy, parecías contrariado, tus preciosos ojos me han estado observando, acércate amor, yo te quiero, te quiero tanto. Por fin te acercaste, pero no como esperaba, deberías darme la...

Teatro.

 No escribo más que tonterías. Finjo que sé lo que hago pero en realidad las palabras sólo luchan por salir. Hay una guerra en mi mente entre la locura y la cordura; creo que ésta última va perdiendo. Al menos me queda el consuelo de creer que la locura se aúna siempre con la ternura. Y es que, aunque todo esto acabe en tragedia, haré como siempre y escribiré una comedia tan sólo para verte reír y así demostrar, que, una vez más vas tú primero, y después si eso los demás. Me quema saber que no lo ves, que daría mi vida porque estuvieras bien.