Érase una chica con mil problemas y mil demonios.
Una chica sin consuelo, sin amigos.
Todos los días, el mismo infierno,
a cada minuto un insulto, a cada hora un golpe.
Ella se entretenía, cada día,
observando desde su ventana al mismo chico,
un día sus miradas se cruzaron y se enamoró
¡Único el día que se acercó!
Día que a Dios agradeció ese rayo de esperanza,
en ese momento, el amor nació.
Nunca se supo cómo pasó,
ya no importaban los insultos,
ni quién la golpeó,
su mente ocupada,
pensando en el dueño de su corazón.
Al día siguiente, a un helado le invitó
y su primer beso dio,
se estaban enamorando,
o eso creyó,
más tarde trató de llevarla a su casa
y la chica no cedió,
Originó una discusión.
Él enfadado, se fue sin decir adiós.
Ya en su habitación,
al espejo se miró,
no creía ser suficiente para el amor.
A su lado, una navaja vio,
y con ella, se castigó.
En clase una manga se le subió,
todas las burlas fueron a peor.
Todo esto llegó a los oídos de su amor,
éste, pensando que estaba loca,
le abandonó.
De nuevo frente al espejo,
de nuevo lloró,
de nuevo la navaja cogió,
ni siquiera se despidió.
Ya nadie ríe,
lleva flores al cementerio su amor,
y al lado de una tumba,
un compañero dejó,
una nota de disculpa,
por un ángel que se perdió.
Comentarios
Publicar un comentario