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Mostrando entradas de 2014

Wonderland.

Me acerco al espejo día tras día temiendo lo que veré reflejado, mis inexpertas palabras jamás podrán plasmar la mitad del asco que siento cada vez que miro en él, las lágrimas van cayendo y mi autoestima va con ellas. Trato de lavarme la cara lo mejor que puedo, con la respiración entrecortada y las manos temblando, no quiero salir fuera, nunca quiero, pero después anhelo el aire, desearía estar en un bosque, huir de la ciudad, huir de la gente. Completamente sola. Yo y los árboles, la hierba, los animalillos correteando, me dejaría caer y miraría al cielo, clamando un poco de paz para mi torturada alma, implorando a la muerte que me acompañe, rogando un poco de misericordia, extendería mis brazos hacia al cielo y gritaría con todas mis fuerzas. Me levantaría y huiría de algo que no existe, corriendo por los recovecos más perdidos de la naturaleza, buscando la salida a un laberinto imaginari...

Desde el infierno.

Me han enseñado que en la vida no todo está escrito y que no hay porqué seguir los márgenes, que si quieres algo, con desearlo no basta, que hay que hacer todo lo que está en nuestra mano y lo que no, todo tiene un precio yo no sé si estoy dispuesta a pagarlo. No me quiero, ni a mi, ni a nadie exceptuando quizá mis padres. Tengo mucho cariño a algunas personas, pero no se puede llamar amor. Y sé que soy débil, que debería levantarme, debería luchar por lo que quiero, debería hacer algo pero no puedo. Ha llegado un momento en el que no veo nada en claro, no veo un futuro que compense todo esto, dicen que los adolescentes no tenemos motivos para estar mal, que nuestra vida es sencilla, que los problemas no son importantes, pero después afirman que todo va a mejorar. Me gustaría saber, qué es lo que va a mejorar. Si mis problemas van a desaparecer pero van a aparecer otros que "sí son importantes", no me m...

No lo hagas, no te atrevas.

No me ames, yo no lo haré, sólo ven y besame, agarrame fuerte y dejame acariciar cada parte de tu cuerpo. No quiero que me quieras, sólo permíteme tumbarme a tu lado, observarte mientras duermes, posar mis labios en cada centímetro de tu cuello, aspirar tu aroma y esconderme en tu pecho. No te permitas enamorarte porque saldré huyendo, pero cogeré tu mano mientras caminamos hacia ningún lugar, sin rumbo fijo y con paso lento. No me cojas cariño que yo no lo siento, pasemos toda la noche despiertos, rogaré por perderme en tu cuerpo y miraré en tus ojos buscando algo que no encuentro porque ni siquiera yo sé que siento y no quiero herirte en el intento.

Los mil demonios.

Érase una chica con mil problemas y mil demonios. Una chica sin consuelo, sin amigos.  Todos los días, el mismo infierno,  a cada minuto un insulto, a cada hora un golpe. Ella se entretenía, cada día,  observando desde su ventana al mismo chico, un día sus miradas se cruzaron y se enamoró  ¡Único el día que se acercó!  Día que a Dios agradeció ese rayo de esperanza, en ese momento, el amor nació.  Nunca se supo cómo pasó,  ya no importaban los insultos,  ni quién la golpeó,  su mente ocupada,  pensando en el dueño de su corazón.  Al día siguiente, a un helado le invitó y su primer beso dio,  se estaban enamorando,  o eso creyó,  más tarde trató de llevarla a su casa  y la chica no cedió,  Originó una discusión.  Él enfadado, se fue sin decir adiós.  Ya en su habitación,  al espejo se miró,  no creía ser suficiente para el amor.  A ...

Te amé, como ama la llama al infierno.

Me he dado cuenta de que estaba muy equivocada. Me porté muy mal y, por idiota, te he perdido, una vez más, no supe quererte, te merecías que te bajaran la luna y yo sólo te bajé al infierno. Sabes que siempre he sido demasiado despegada, que lo romántico me desagrada, que soy borde, distante, me enfado sin motivo en un segundo y al siguiente te digo que te quiero. No tenía sentido. Tú decías que era lo mejor que te había pasado, que estarías siempre ahí, pero una vez más, las promesas se rompen, las palabras quedan en el aire y yo me quedo hundida en esta mierda de la que no consigo salir. Lo siento. No supe quererte como te merecías, eras demasiado bueno para mi, me agobiaban tus halagos, no me compendrías cuando te decía lo mal que me sentía conmigo misma. Si algo he de reprocharte, sería que no fuiste sincero, no me dijiste lo que pensabas realmente, no me dijiste que no nos veías futuro, me emocionaste, te intentaste convencer de que aún me querías cuando probablemente estabas ...

Una espina clavada en mi piel.

Si pudiera parar el tiempo y modificar algo, quizá te borraría de mi vida, quizá pudiera olvidar los besos que no nos dimos y las conversaciones que no tuvimos. Quizá podría mirar a tus ojos sin quedarme atrapadas en ellos, quizá no tuviera ganas de dormir y no despertar, porque al fin y al cabo, no fuimos nada y eso es lo que más me duele.  Y ahora me hayo sola, en mitad de la nada, rodeada de gente que no esperaba, a la que realmente no le importo. Nunca quise quererte, creéme, más de una vez deseé no haberte conocido, pero a las malas has sido el error más bonito de mi vida, me diste esperanza, me subiste más alto de lo que jamás pensé que podría llegar, que sí, que luego me soltaste y caí lo más bajo que jamás había estado, pero eso no quita esos escasos momentos de gloria, fuiste mi todo y me convertiste en nada.  Bendita droga, que mala es ¿verdad? Sin importar de qué se trata, yo intento drogarme cada día con tu recuerdo, pero a la larga el efecto se pasa y después...

Siempre.

Querido amigo: Si estás leyendo esto es porque has conseguido lo que querías, lo que yo tanto miedo tenía de darte y joder, tanto deseaba entregarte. Te quiero. No sabía cómo decírtelo, te quiero de una manera especial, no estoy locamente enamorada de ti. Siempre estás en mi mente, sí, pero en las sombras, acechándome, esperando cualquier oportunidad para aparecer de nuevo, volviéndome loca, haciendo que cada parte de mi ser desee tenerte, desee besarte, tocarte y sentir por fin que eres real. Y es que aún recuerdo la primera vez que tuvimos contacto físico, te saludé, estabas apoyado contra un radiador, hacía mucho frío. Yo iba con un jersey verde y una coleta despeinada, era todo un desastre, no sabía donde meterme. Te inclinaste y me diste dos besos, me sentí enana a tu lado, tan poca cosa, olías muy bien y me quedé embobada, estaba nerviosa, como de costumbre no podía parar quieta. Me habías prometido algo por ayudarte, ya no recuerdo con qué, pero sí recuerdo tus palabras, fu...

La muerte, esa vieja amiga.

Me levanto otro puto día más y todo sigue igual. Me he tratado de auto convencer de que todo estaba bien, de que quería que esto fuera así, pero todo eso es una farsa. Llevo cuatro años viviendo un infierno y no parece que vaya a acabar. Quiero quedarme en la cama y hacerme un ovillo. Dejar que el miedo me arrope hasta quedar dormida y no volver a despertar. Que la muerte me meza entre sus brazos y me lleve con ella, es la única amiga que jamás te fallará. Siempre llega, tarde o temprano, lo que promete lo cumple, no te miente, no te dice que va a ser la mejor, te dice las cosas como son, no te da de lado, no le importan tus gustos, aficiones u orientación sexual. No discrimina a nadie. Es la amiga perfecta. Después me llaman loca cuando digo que en la muerte solo hay belleza. Estoy deseando reunirme con ella. Y es que son las once de la noche y las lágrimas me resbalan por las mejillas después de una tarde que debería haber sido genial. Resbalan una tras otra, sin parar. A veces piens...

No estaba sola.

Me desperté sobresaltada en mitad de la noche. No estaba sola. Lo sabía, podía notarlo. Desde pequeña, me habían dicho que los monstruos no existen, pero yo no estaba tan segura. Traté de incorporarme sin hacer ruido y busqué. Sabía que no era como en los cuentos de niños, los monstruos no se escondían debajo de la cama, ni en el armario, pero yo sabía que había alguien o algo conmigo, no estaba sola. Seguí buscando durante horas y horas, pero no encontré nada, así que decidí darlo por perdido. A la noche siguiente, sucedió lo mismo ¿Qué me estaba pasando? ¿Acaso alguien se estaba riendo de mi? Esta vez, no pensaba dejarlo pasar. Puse la casa patas arriba. Busqué por cada esquina, cada rincón de la jodida casa, y sólo cuando creía que me había vuelto loca, lo vi. Era alta, delgada, con el pelo revuelto y ojeras, estaba enfrente de mi, en el baño, parecía estar muy cansada. Y entonces lo comprendí, claro que los monstruos no se ven. Viven dentro de ti, en una lucha constante por el cont...

Perdóname, pero no vuelvas nunca.

Es en ese momento en el que te das cuenta de que no todo está perdido, que tu felicidad, ya no depende de otros, que tus problemas no son tan grandes, que tienes grandes sueños por los que luchar, joder.  Necesitaba un pequeño soplo de esperanza, y llegaste tú, con tus mentiras y tus cuentos, te amé como pude, sin saber exactamente que hacía, sin saber a dónde quería llegar, viajaba en una montaña rusa de emociones, de pronto te quería, de pronto no estaba segura de nada.  Me dijiste que nunca te irías, que mi mierda era tu mierda y todas esas tonterías, pero a la hora de la verdad, querías lo que no tenías, no te podía dar mi confianza, porque yo de eso no tengo, no te podía dar mi amor si no me amo a mi misma, y es que cómo oí una vez, las personas que no se quieren a sí mismas, no saben querer a otras, yo no lo creo así, creo que saben querer, pero lo hacen con el alma, y eso tú, no lo entiendes, es una tontería tratar de explicarte lo que siento, porque sé que ya no te i...